EPAMIN (DILANTIN)  (Fenitoína)
CAPSULAS, SUSPENSION Y PARENTERICO
Anticonvulsivo y antiepiléptico
PFIZER, S.A.

- FORMULAS
- DESCRIPCION
- INDICACIONES Y USO
- CONTRAINDICACIONES
- ADVERTENCIAS
- USO EN EL EMBARAZO
- PRECAUCIONES
- PRUEBAS DE LABORATORIO
- INTERACCION CON DROGAS
- INTERACCION CON DROGAS/PRUEBAS DE LABORATORIO
- REACCIONES ADVERSAS
- DOSIS Y ADMINISTRACION
- POSOLOGIA
- PRESENTACIONES

FORMULAS:

Cada cápsula de EPAMIN contiene: 100 mg de fenitoína sódica.

Cada 5 ml de EPAMIN suspensión contienen: 125 mg de fenitoína.

Cada frasco ampolla de EPAMIN PARENTERICO contiene: 250 mg de la base en una solución inyectable.

DESCRIPCION: EPAMIN es una droga antiepiléptica. EPAMIN (fenitoína) está relacionada con los barbitúricos en su estructura química, pero tiene un anillo de 5 miembros. Su nombre químico es 5,5-difenil-2,4 imidasolidinediona.

INDICACIONES Y USO: EPAMIN (fenitoína) está indicado para el control de las convulsiones tónico clónicas generalizadas (gran mal) y convulsiones parciales complejas (psicomotoras, del lóbulo temporal, prevención y tratamiento de convulsiones que ocurran durante o después de neurocirugía). EPAMIN parenteral está indicado para el control de status epilepticus del tipo gran mal. Las determinaciones de los niveles de la dosificación (ver Dosis y administración y Farmacología clínica).

CONTRAINDICACIONES: Fenitoína está contraindicada en el embarazo y la lactancia, en aquellos pacientes que sean hipersensibles a la fenitoína u otras hidantoínas.

ADVERTENCIAS: La descontinuación abrupta de fenitoína en pacientes epilépticos puede precipitar el status epilepticus.

Cuando de acuerdo con el criterio del médico, se presente la necesidad de reducción de la dosificación, descontinuación o sustitución con medicamentos antiepilépticos alternos, debe hacerse gradualmente. Sin embargo, en el evento de una reacción alérgica o de hipersensibilidad, puede ser necesaria una rápida sustitución con la terapia alternativa. En este caso, la terapia alternativa debe ser una droga antiepiléptica que no pertenezca a la clase química de las hidantoínas.

Ha habido gran número de reportes sugiriendo una relación entre fenitoína y desarrollo de linfadenopatía (local o generalizada), incluyendo hiperplasia benigna de los ganglios linfáticos, seudolinfoma, linfoma y enfermedad de Hodgkin. Aunque una relación de causa-efecto no ha sido establecida, la presencia de linfadenopatía indica la necesidad de diferenciar esta condición de otro tipo de patología de los ganglios linfáticos. El involucramiento de los ganglios linfáticos puede presentarse con o sin síntomas y signos que se parezcan a la enfermedad del suero, por ejemplo, fiebre y erupción cutánea (rash) o involucramiento del hígado. En todos los casos de linfadenopatía, se sugiere que haya una observación y seguimiento por un periodo extenso, y deben realizarse todos los esfuerzos para alcanzar el control de las convulsiones usando una droga antiepiléptica alterna.

La ingesta aguda de alcohol puede incrementar los niveles séricos de fenitoína, mientras que el uso crónico puede disminuirlos. En vista de los reportes aislados asociando fenitoína con exacerbación de porfiria, debe tenerse precaución con el uso de este medicamento en pacientes que presenten esta enfermedad.

USO EN EL EMBARAZO: Un número de reportes sugiere una asociación entre el uso de drogas antiepilépticas por mujeres con epilepsia y una alta incidencia de defectos, al nacimiento, en niños nacidos de estas mujeres. La información es más extensa con respecto a fenitoína y fenobarbital, pero éstas son también las drogas antiepilépticas más comúnmente prescritas; reportes menos sistemáticos o anecdóticos sugieren una posible asociación similar con el uso de todas las drogas antiepilépticas conocidas. Los reportes sugiriendo una alta incidencia de defectos, al nacimiento, en niños de mujeres epilépticas tratadas con drogas, no pueden considerarse adecuados para probar una relación de causa-efecto definitiva. Hay problemas metodológicos intrínsecos en la obtención de información adecuada en la teratogenicidad de drogas en humanos; factores genéticos o la condición epiléptica misma puede ser más importante en generar defectos al nacimiento que la terapia con drogas.

La gran mayoría de madres en medicación antiepiléptica dan a luz niños normales. Es importante hacer notar que las drogas antiepilépticas no deben descontinuarse en pacientes en quienes la droga es administrada para la prevención de convulsiones mayores, por la fuerte posibilidad de precipitar un status epilepticus y la consecuente hipoxia con amenaza seria a la vida del paciente. En casos individuales en donde la severidad y frecuencia del trastorno convulsivo es tal que la descontinuación del medicamento no ponga a la paciente en riesgo serio, puede considerarse la descontinuación de la droga antes y durante el embarazo, aunque no puede decirse con seguridad que aun convulsiones menores no signifiquen algún riesgo en el desarrollo del embrión o feto. El médico que prescribe, idealmente, debe sopesar estas consideraciones en el tratamiento o en el aconsejar a mujeres epilépticas con potencial de quedar embarazadas.

En adición a los reportes de una incidencia mayor de malformaciones congénitas como: labio leporino, paladar hendido y malformaciones cardiacas; en niños de mujeres que reciben fenitoína y otras drogas antiepilépticas, ha habido recientemente más reportes del síndrome de hidantoína fetal. Este consiste en deficiencias del crecimiento prenatal, microcefalia y deficiencia mental; en niños nacidos de madres quienes han recibido fenitoína, barbitúricos, alcohol o trimetadiona. Sin embargo, estas características están todas interrelacionadas y están frecuentemente asociadas con retraso en el crecimiento uterino de otras causas.

También ha habido reportes aislados de malignidades, incluyendo neuroblastoma, en niños cuyas madres han recibido fenitoína durante el embarazo. Una frecuencia aumentada de convulsiones durante el embarazo ocurre en una elevada proporción de pacientes por alteraciones en el metabolismo de la fenitoína o en absorción.

De particular valor, son las medidas periódicas de los niveles séricos de fenitoína en el manejo de la paciente epiléptica embarazada como una guía a un ajuste apropiado en la dosificación. Sin embargo, probablemente en el posparto esté indicado un reajuste de la dosificación original.

Los defectos neonatales de coagulación han sido reportados dentro de las 24 primeras horas en recién nacidos, nacidos de mujeres epilépticas recibiendo fenobarbital y/o fenitoína. Se ha demostrado que la vitamina K previene o corrige estos defectos, y se ha recomendado que ésta se le dé a la madre antes del parto y al neonato al nacimiento.

PRECAUCIONES:

Generales: El hígado es el sitio principal de biotransformación de la fenitoína. Los pacientes con afección de la función hepática, de edad avanzada o aquellos quienes estén gravemente enfermos, pueden mostrar signos tempranos de toxicidad.

Un pequeño porcentaje de individuos que han sido tratados con fenitoína han demostrado metabolizar la droga lentamente. El metabolismo retardado puede ser debido a una disponibilidad enzimática limitada y a la falta de inducción, la cual pareciera ser genéticamente determinada.

Fenitoína debiera ser descontinuada si apareciera una erupción cutánea (ver Advertencias en relación con la descontinuación de la droga). El uso de la droga no debe reanudarse y debe ser considerada una terapia alterna si la erupción es exfoliativa, purpúrica o bulosa, o si se sospechara lupus eritematoso, síndrome de Stevens-Johnson o necrólisis epidérmica tóxica (ver Reacciones adversas).

Si la erupción cutánea es de tipo moderado (como sarampión o escarlatina), la terapia puede ser reiniciada después de que ésta haya desaparecido completamente. La medicación posterior con fenitoína estaría totalmente contraindicada si la erupción cutánea recurre después de la reinstitución del medicamento.

Se ha reportado hiperglucemia, resultante de los efectos inhibitorios de la droga en la liberación de insulina; la fenitoína también puede elevar los niveles séricos de glucosa en pacientes diabéticos.

Osteomalacia ha sido asociada con la terapia de fenitoína y se considera que se debe a la interferencia de la fenitoína con el metabolismo de la vitamina D.

La fenitoína no está indicada para convulsiones debidas a causas metabólicas o por hipoglucemia, cuando esté indicado deben realizarse procedimientos diagnósticos apropiados.

La fenitoína no es efectiva para la crisis de ausencia (pequeño mal). Una terapia de combinación está indicada si se presentan convulsiones tónica clónicas (gran mal) y crisis de ausencia (pequeño mal).

Niveles séricos de fenitoína sostenidos por arriba del rango óptimo pueden producir estados de confusión, referidos como “delirium”, “psicosis”, “encefalopatía”, o, raramente, disfunción cerebral irreversible. De acuerdo con el primer signo de toxicidad aguda, está recomendado realizar mediciones de niveles plasmáticos.

Está indicada la reducción de la dosis de terapia con fenitoína si los niveles plasmáticos son excesivos y si los síntomas persisten, se recomienda la descontinuación de la droga (ver Advertencias).

Información para pacientes: A los pacientes que estén tomando fenitoína debe recomendárseles la importancia de que se adhieran estrictamente al régimen de dosificación prescrito, e informarle al médico de cualquier condición clínica en la cual no sea posible que tomen el medicamento como se les ha indicado, por ejemplo, en caso de cirugía, etcétera.

A los pacientes también debe prevenírseles del uso de otras drogas o bebidas alcohólicas por los cambios que éstas puedan inducir en la biodisponibilidad de fenitoína. Si se desarrollara una erupción en la piel, los pacientes deben llamar a su médico.

La importancia de una buena higiene dental debe ser enfatizada a fin de minimizar el desarrollo de hiperplasia gingival y sus complicaciones.

PRUEBAS DE LABORATORIO: Las determinaciones de niveles séricos de fenitoína pueden ser necesarias para alcanzar ajustes de dosificación óptima.

INTERACCION CON DROGAS: Hay muchas drogas que pueden incrementar o disminuir los niveles de fenitoína, o a los cuales la misma puede afectar. Las determinaciones de niveles séricos son de ayuda, especialmente cuando se sospecha de una posible interacción con drogas. Las interacciones más comunes con drogas que puedan ocurrir, se listan a continuación:

Las drogas que pueden disminuir los niveles séricos de fenitoína incluyen: Ingesta aguda de alcohol, amiodarona, antagonistas H2, cloranfenicol, clordiacepóxido, diacepam, dicumarol, disulfiram, estrógenos, fenotiacinas, fenilbutazona, halotano, isoniazida, metilfenidato, salicilatos, succinimida, sulfonamidas, tolbutamida y trazodona.

Las drogas que pueden disminuir los niveles séricos de fenitoína incluyen: Carbamacepina, abuso crónico de alcohol, reserpina: la marca Moban de hidrocloruro de molindona contiene iones de calcio que interfieren con la absorción de fenitoína. Los tiempos de ingestión de fenitoína y preparaciones de antiácidos que contienen calcio deben alternarse en los pacientes con niveles séricos bajos de fenitoína para prevenir problemas de absorción.

Las drogas que pueden incrementar o disminuir los niveles séricos de fenitoína incluyen: Fenobarbital, ácido valproico y valproato de sodio. De manera similar, el efecto de fenitoína en los niveles séricos de fenobarbital, ácido valproico y valproato de sodio, es totalmente impredecible.

Aunque no hay una verdadera interacción con drogas: Los antidepresores tricíclicos pueden precipitar convulsiones en pacientes susceptibles y la dosificación con fenitoína puede necesitar ser ajustada.

Las drogas cuya eficacia están afectadas por fenitoína incluyen: Anticoagulantes cumarínicos, contraceptivos orales, corticosteroides, digitoxina, doxiciclina, estrógenos, furosemida, quinidina, rifampina, teofilina y vitamina D.

INTERACCION CON DROGAS/PRUEBAS DE LABORATORIO: La fenitoína puede producir una disminución en lo niveles séricos del yodo ligado a la proteína (PBI).

También puede producir valores por debajo de lo normal para las pruebas de dexametasona o metirapona. Fenitoína puede producir un incremento en los niveles séricos de glucosa, fosfatasa alcalina y g-glutamiltranspeptidasa (GGT).

Carcinogénesis: Ver Advertencias.

Embarazo: Ver Advertencias.

Mujeres en periodo de lactancia: La lactancia materna no está recomendada para mujeres que estén tomando esta droga, ya que la fenitoína pareciera secretarse en pequeñas concentraciones en la leche materna.

REACCIONES ADVERSAS:

Sistema nervioso central: Las manifestaciones más comunes encontradas con terapia de fenitoína son referidas a este sistema y son usualmente relacionadas con la dosis. Estas incluyen: nistagmo, ataxia pronuncias indistintamente, disminución en la coordinación y confusión mental. También han sido observados mareos, insomnio, nerviosidad transitoria, espasmos musculares y dolores de cabeza.

Ha habido reportes ocasionales de discinesias inducidas por fenitoína, incluyendo corea, distonía, temblores y asterixis, similares a aquellas inducidas por fenotiazinas y otras drogas neurolépticas.

Se ha observado una polineuropatía periférica predominantemente sensitiva en pacientes recibiendo tratamiento con fenitoína a largo plazo.

Sistema gastrointestinal: Náuseas, vómitos, constipación, hepatitis tóxica y daño hepático.

Sistema integumentario: Manifestaciones dermatológicas, acompañadas algunas veces por fiebre, han incluido erupciones cutáneas escaritiniformes y morbiliformes. Una erupción morbiliforme (como sarampión) es la más común; otros tipos de dermatitis se ven raramente. Otras formas más serias que pudieran ser fatales han incluido dermatitis bulosa, exfoliativa o purpúrica, lupus eritematoso, el síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica (ver Precauciones).

Sistema hematopoyético: Ocasionalmente se han reportado complicaciones hematopoyéticas fatales en asociación con la administración de fenitoína. Estas han incluido trombocitopenia, leucopenia, granulocitopenia, agranulocitosis y pancitopenia, con o sin supresión de la médula ósea. Han ocurrido macrocitosis y anemia megaloblástica; sin embargo, estas condiciones usualmente responden a terapia con ácido fólico.

Ha sido reportado linfadenopatía, incluyendo hiperplasia benigna de los ganglios linfáticos, seudolinfoma, linfoma y enfermedad de Hodgkin (ver Advertencias).

Sistema del tejido conectivo: Engrosamiento de las características faciales, agrandamiento de los labios, hiperplasia gingival, hipertricosis y enfermedad de Peyronie.

Cardiovascular: Periarteritis nudosa.

Inmunológica: Síndrome de hipersensibilidad (que puede incluir, pero no está limitado a síntomas como artralgias, eosinofilia, fiebre, disfunción hepática, linfadenopatía o erupción cutánea), lupus eritematoso sistemático y anormalidades de las inmunoglobulinas.

DOSIS Y ADMINISTRACION:

General: La dosificación debe ser individualizada para proveer un máximo beneficio.

En algunos casos, puede ser necesario hacer determinaciones de niveles séricos sanguíneos para ajustes óptimos en la dosificación 3 a 4 los niveles séricos clínicamente efectivos son usualmente de 10 a 20 mg/ml. Con la dosificación recomendada puede requerirse un periodo de 7 a 10 días para alcanzar niveles estables en la sangre y cambios en la dosificación (incremento o disminución) no deben realizarse en intervalos más cortos de 7 a 10 días.

POSOLOGIA:

EPAMIN Tabletas y suspensión:

General: Las tabletas y la solución de fenitoína para inyección están formuladas con la sal sódica de fenitoína. La forma libre de ácido de fenitoína es utilizada en las suspensiones de fenitoína (30 mg/5 ml pediátrica y 125 mg/5 ml) y en las tabletas de fenitoína. Como existe aproximadamente un aumento de 8% en el contenido del medicamento con la forma libre de ácido sobre la sal sódica, puede ser necesario un monitoreo de los ajustes en la dosificación y nivel sérico, cuando se hace el cambio de un producto formulado con ácido libre, por un producto formulado con sal sódica y viceversa.

La dosificación debe ser individual para proporcionar un beneficio máximo. En algunos casos pueden ser necesarias las determinaciones del nivel sérico del medicamento para ajustes óptimos de la dosificación. El control óptimo, sin signos clínicos de toxicidad, ocurre más a menudo con los niveles séricos entre 10 a 20 mg/ml; sin embargo, algunos casos leves de epilepsia tónico clónica (gran mal) pueden ser controlados con niveles séricos más bajos de fenitoína. Con la dosis recomendada puede requerirse un periodo de 7 a 10 días para alcanzar niveles séricos en estado de equilibrio con fenitoína y no deben realizarse cambios en la dosificación (aumento o reducción) en intervalos menores de 7 a 10 días.

Dosificación en adultos:

Dosis diaria dividida: Los pacientes que no han recibido un tratamiento previo, pueden iniciar con 300 mg al día, en tres dosis divididas equitativamente y luego la dosis se puede ajustar para cumplir con los requisitos individuales.

En la mayoría de los adultos, la dosis satisfactoria de mantenimiento será de 300 a 400 mg al día, de tres a cuatro dosis iguales divididas, respectivamente.

Puede hacerse un incremento de 600 mg al día, en caso necesario.

Dosificación oral de carga no urgente en pacientes adultos: Una dosificación oral de carga de fenitoína puede ser usada para un inicio no urgente de terapia en los adultos que requieren niveles séricos prontos en estado de equilibrio y en quienes no es aconsejable la administración intravenosa. Este régimen de dosificación debe ser reservado para pacientes en el ambiente de una clínica u hospital, donde los niveles séricos de fenitoína puedan ser controlados cuidadosamente. Los pacientes con una historia de enfermedad renal o hepática no deben recibir el régimen de carga oral.

La dosis oral de carga recomendada es un gramo de fenitoína dividida en tres dosis (400, 300 y 300 mg) y administrada a intervalos de dos horas. La dosificación normal de mantenimiento es luego instituida 24 horas después de la dosis de carga, con determinaciones frecuentes del nivel sérico.

Dosificación pediátrica: Inicialmente, deben administrarse 5 mg/kg/día en dos o tres dosis divididas equitativamente, con una dosificación posterior individual hasta un máximo de 300 mg al día. La dosis diaria de mantenimiento recomendada usualmente es de 4 a 8 mg/kg. Los niños mayores de 6 años y adolescentes pueden requerir la dosis mínima recomendada en adultos (300 mg/día). Si la dosificación diaria no puede ser dividida equitativamente, la dosis mayor deberá administrarse en el momento de acostarse.

EPAMIN parenteral:

General: Las tabletas y la solución de fenitoína para inyección están formuladas con la sal sódica de fenitoína. La forma libre de ácido de fenitoína es utilizada en las suspensiones de fenitoína (30 mg/5 ml pediátrica y 125 mg/5 ml) y en las tabletas de fenitoína. Como existe aproximadamente un aumento de 8% en el contenido del medicamento con la forma libre de ácido sobre la sal sódica, puede ser necesario un monitoreo de los ajustes en la dosificación y nivel sérico, cuando se hace el cambio de un producto formulado con ácido libre, por un producto formulado con sal sódica y viceversa.

Las determinaciones en el nivel sérico pueden ser necesarias para alcanzar los ajustes óptimos en la dosificación.

El control óptimo, sin signos clínicos de toxicidad, tiene lugar más a menudo con los niveles séricos entre los 10 y 20 mg/ml.

La fenitoína parenteral puede ser administrada como un bolo intravenoso (I.V.) lento o por medio de la ruta de infusión I.V.

Administración del bolo: Un bolo de fenitoína parenteral debe ser inyectado lentamente, no excediendo los 50 mg/minuto en adultos, en una vena grande por medio de una aguja de calibre grande o catéter intravenoso. Cada inyección de fenitoína intravenosa debe ser precedida por irrigación salina y seguida por una inyección estéril, a través de la misma aguja o catéter para evitar la irritación venosa local, debido a la alcalinidad de la solución.

Administración de la infusión: Para la administración por infusión, la fenitoína parenteral debe ser diluida en 50 a 100 ml de solución salina normal con una concentración final de fenitoína en la solución que no exceda los 10 mg/ml. La administración debe comenzar inmediatamente después de que la mezcla ha sido preparada y ser completada en el transcurso de una hora (la infusión de la mezcla no debe ser refrigerada). Un filtro en línea (0.22 a 0.55 micrones) debe ser usado.

Cada inyección de fenitoína intravenosa debe ser precedida por una irrigación salina y seguida por una inyección estéril, a través de la misma aguja o catéter para evitar la irritación venosa local, debido a la alcalinidad de la solución.

La dosificación no debe exceder 50 mg/minuto, intravenosamente en adultos y no debe exceder 1 a 3 mg/kg/minuto en neonatos y niños. Existe un margen relativamente pequeño entre el efecto terapéutico completo y las dosis mínimamente tóxicas de este medicamento (ver Advertencias especiales y precauciones).

En aquellas ocasiones cuando la administración intramuscular puede ser necesaria (por ejemplo, posoperatoriamente en pacientes comatosos), debe administrarse una dosis suficiente para mantener el nivel sérico dentro de la escala terapéutica. Cuando se restaura la dosificación oral después del uso I.M., la dosis oral deberá ajustarse para compensar la absorción I.M. lenta y continua y así evitar los síntomas tóxicos.

Para evitar la acumulación del medicamento debido a la absorción de los depósitos musculares, se recomienda que durante la primera semana de retorno a la fenitoína oral, la dosis oral sea reducida a la mitad de la dosis original (un tercio de la dosis I.M.).

Estado epiléptico: En adultos, una dosis de carga de fenitoína de 10 a 15 mg/kg debe ser administrada lentamente por vía intravenosa, a una tasa que no exceda los 50 mg/minuto (esto requerirá aproximadamente 20 minutos en un paciente de 70 kg).

La dosis de carga debe ser seguida por una dosis de mantenimiento de 100 mg oral o intravenosamente cada 6 a 8 horas.

La absorción de fenitoína en neonatos y niños puede ser poco fiable después de la administración oral. Una dosis de carga de 15 a 20 mg/kg de fenitoína intravenosamente, usualmente producirá concentraciones plasmáticas de fenitoína dentro de la escala terapéutica generalmente aceptada (10 a 20 mg/ml). El medicamento debe ser inyectado lentamente por vía intravenosa a una tasa que no exceda 1 a 3 mg/kg/minuto.

Es esencial un monitoreo continuo en el electrocardiograma y presión arterial. El paciente debe ser observado, debido a signos de depresión respiratoria. Se recomienda la determinación de los niveles séricos de fenitoína cuando ésta se utiliza en el manejo del estado epiléptico y en el establecimiento posterior de la dosificación de mantenimiento.

Otras medidas, incluyendo la administración concomitante de una benzodiacepina intravenosa como diacepam o un barbitúrico de corta acción, usualmente serán necesarias para el control rápido de las convulsiones, debido a la tasa lenta requerida de administración de fenitoína.

Si la administración de la fenitoína parenteral no finaliza con las convulsiones, debe considerarse el uso de otros anticonvulsivantes, barbitúricos intravenosos, anestesia general y otras medidas apropiadas.

La administración intramuscular no debe ser utilizada en el tratamiento del estado epiléptico, debido a que el alcance de los niveles séricos máximos pueden requerir hasta 24 horas.

Neurocirugía: La dosificación profiláctica –100 a 200 mg (2 a 4 ml)– intramuscular en aproximadamente intervalos de 4 horas durante la cirugía y continuada durante el periodo posoperatorio. Cuando la administración intramuscular es necesaria en un paciente previamente estabilizado por vía oral, se requerirán ajustes en la dosificación para mantener los niveles séricos terapéuticos. Cuando se utiliza la administración intramuscular, el medicamento deberá ser administrado por medio de una inyección intramuscular profunda.

Una dosis intramuscular, 50% mayor que la dosis oral, es necesaria para mantener estos niveles. Cuando se reestablece la dosificación oral al paciente, la dosis debe ser reducida en 50% de la dosis oral original durante una semana para prevenir los niveles séricos excesivos, debido a la liberación sostenida de los sitios de tejido intramuscular.

Si el paciente requiere más de una semana de fenitoína I.M., deben explorarse rutas alternativas como la intubación gástrica. Durante periodos menores a una semana, el paciente transferido de la administración I.M., debe recibir la mitad de la dosis oral original, durante el mismo periodo que recibió fenitoína I.M. El monitoreo de los niveles séricos ayudaría a prevenir una caída dentro de la escala subterapéutica. Las determinaciones del nivel del medicamento son especialmente beneficiosas, cuando se sospechan posibles interacciones medicamentosas.

Inusualmente una dosificación total diaria de 700 a 1,000 es suficiente.

Si no hay una reacción beneficiosa en los niveles plasmáticos de 20 mg/ml, no es probable que niveles más altos tengan algún efecto. Se prefiere la administración lenta de 30 a 50 mg/minuto.

PRESENTACIONES:

Cápsulas: Frasco con 100 cápsulas (100 mg).

Suspensión: Frasco con 120 ml (125 mg/5 ml).

Parentérico: Ampolla con 5 ml (250 mg), solución preparada para inyección inmediata.

PFIZER, S.A.