Hinchazón y distensión abdominal: enfoque clínico y manejo

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En 2016, el equipo de trabajo ROMA IV revisó los criterios diagnósticos ROMA III y actualizó la evaluación clínica, así como el tratamiento para la distensión abdominal funcional y la distensión (FABD).

Criterios diagnósticos ROMA IV

De acuerdo a ROMA IV la distensión abdominal funcional y la distensión se caracteriza por síntomas (subjetivos) de plenitud abdominal recurrente, presión o sensación de gas atrapado (hinchazón) y/o aumento mensurable (objetivo) en la circunferencia abdominal (distensión).

La hinchazón y la distensión pueden ser manifestaciones de trastornos orgánicos que deben diagnosticarse y tratarse por separado.

La distensión abdominal funcional y la distensión primaria se deben diagnosticar como una entidad única (la enfermedad única o cardinal) que no se superponga con otros trastornos gastrointestinales funcionales (FGID), como el estreñimiento funcional (FC), síndrome del intestino irritable (IBS) y dispepsia funcional (FD).

Sin embargo, los criterios diagnósticos ROMA IV permiten la coexistencia de dolor abdominal leve y/o anomalías menores en el movimiento intestinal. Finalmente, el inicio de los síntomas debe ser al menos 6 meses antes del diagnóstico y el síntoma predominante (distensión abdominal o distensión) debe estar presente durante los últimos 3 meses.

Sin embargo, solo alrededor de la mitad de los pacientes con distensión abdominal también presentan distensión abdominal. Además, la hinchazón es más común entre los pacientes con SII, y la distensión es más común en pacientes con estreñimiento crónico.

Fisiopatología

La fisiopatología de la distensión abdominal funcional y la distensión es multifactorial y no se comprende por completo. Se han propuesto varios mecanismos subyacentes que pueden coexistir en un paciente individual.

La fisiopatología de la distensión abdominal funcional y la distensión no se entiende completamente. Los mecanismos subyacentes propuestos incluyen hipersensibilidad visceral, reflejos frénicos de la pared abdominal anormales inducidos por el comportamiento, el efecto de los carbohidratos fermentables poco absorbidos y alteraciones de los microbiomas. El tratamiento incluye terapia conductual, intervenciones dietéticas, modulación de microbiomas y terapia médica.

Después de la exclusión de los signos de alarma, las enfermedades orgánicas y la superposición con otros FGID, el siguiente paso es ofrecer un tratamiento gradual e individualizado. Los pacientes con distensión funcional leve pueden necesitar simplemente la confirmación de que la afección es benigna y no indica ninguna enfermedad potencialmente mortal.

Conclusiones

La distensión abdominal funcional y la distensión es una condición prevalente, con un efecto adverso sobre el bienestar general y la calidad de vida.

La terapia puede dirigirse a la motilidad intestinal, tono muscular, microbiota, sensibilidad visceral, dieta y comorbilidad psicológica.

Un enfoque gradual, multidisciplinario, individualizado es deseable. Se necesitan estudios adicionales para aclarar mejor las bases fisiopatológicas de la distensión abdominal funcional y la distensión.

Asimismo, se requieren ensayos clínicos bien diseñados en los que la distensión abdominal y la distensión sean criterios de valoración primarios para validar los tratamientos putativos.

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