Influencia de un programa de ejercicio físico terapéutico en diferentes indicadores clínicos relacionados con dislipidemia en sujetos adultos de 26 a 73 años con algún factor de riesgo cardiovascular

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El aumento de la esperanza de vida en las últimas décadas nos conduce hacia una sociedad marcada por el envejecimiento en la que la población mayor de 65 años, que se duplicará en los próximos años, alcanzará aproximadamente 31.9% de la población en el año 2049.

Dislipidemia y estilo de vida

Entre los factores de riesgo cardiovascular se encuentran obesidad, anormalidades en el metabolismo de la glucosa, hipertensión arterial, tabaquismo y dislipidemia.

La dislipidemia se considera una alteración en los niveles de lípidos, tanto por elevación como por disminución, y se asocia a un aumento en el riesgo de enfermedad coronaria cardíaca.

El ejercicio físico realizado de forma regular se asocia con la mejora del perfil lipídico a largo plazo.

Así, se ha descrito que el ejercicio aeróbico podría constituir un determinante en el metabolismo de las lipoproteínas, contribuyendo a incrementar la actividad de la enzima lipasa lipoproteica en el músculo, lo que aumenta, en consecuencia, la capacidad del tejido muscular para utilizar los ácidos grasos como fuente de energía.

La relación entre un elevado nivel de actividad física y un perfil saludable de lípidos en sangre parece estar más relacionada con la cantidad de ejercicio físico realizado que con el sexo o la edad del sujeto.

Esta afirmación podría estar relacionada con la tendencia actual de modificar los estilos de vida negativos como medida preventiva y coadyuvante, y no como tratamiento de las enfermedades crónicas no transmisibles en el mundo.

Análisis de indicadores clínicos

Se realizó un estudio de intervención con evaluación de antes y después de una muestra de 340 pacientes (132 hombres y 208 mujeres) remitidos de los dos centros de atención primaria del municipio de Molina de Segura (Murcia), y que participaron en un programa de 30 semanas de duración.

Ejercicio físico que combina circuitos de trabajo de acondicionamiento muscular con otros entrenamientos de resistencia cardiorrespiratoria.

Respecto a los indicadores clínicos, los profesionales de la salud recogieron en la historia clínica los datos de salud correspondientes a la evolución biológica del proceso para el cual los sujetos estudiados habían iniciado el programa de ejercicios físicos.

Los análisis estadísticos mostraron una mejora significativa (p <.005) en el indicador de LDL y una mejora no significativa en los indicadores de colesterol total y HDL después de un programa de ejercicios de 3 meses de 3 sesiones semanales.

Conclusiones

Los resultados del presente trabajo indican que las concentraciones de colesterol total y cLDL se redujeron en aquellos participantes que consiguieron completar el programa de ejercicio físico.

Concretamente, los registros de colesterol total disminuyeron en los varones de 48-55 años y en las mujeres de 56-73 años. Asimismo, los valores de cLDL fueron inferiores en los varones de 48-55 años, y en los varones y mujeres de 56-73 años.

La prescripción de ejercicio físico en sujetos dislipémicos del centro de atención primaria debe evaluarse como un recurso para mejorar los indicadores clínicos específicos de su patología.

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